7.8.09

AZUL

Azul en el cielo de tu mirada el misterio
de la creación.
Azul en esas colinas imaginarias
donde el tiempo es infinito;
el tiempo, el fugaz enemigo
que todo convierte en fugaz recuerdo.
Azul en el blanco vapor de tu vestido,
en la estrechez de tu cuerpo,
tan fértil, tan vivo.
Azul en las huellas de tus pies traviesos,
en la blandura de tus pálidas manos.
Azul el arrebol de tus mejillas
y la melodía altisona de tus palabras nerviosas.
Azul en el universo de mi pecho,
en la totalidad de mi pensamiento,
la vida azul te pasea jugueteando,
respirando íntegramente la energía de la tierra.
Azul como un pez intrépido
tan insólito en las aguas de mi vientre,
tan real en la torpeza de mis brazos,
tan tibia azul como las noches de verano.
Azul el significado de la entrega
del mejor de mis mil seres,
la concreción de todo aquello que nos impulsa a crecer,
a ascender, a lo sagrado.
Azul el veneno de tu amor chispeante,
de tu inmensa sonrisa y tu abrazo apasionado,
el verdadero y único momento que merece,
por su sabor y sus cadenas
ser tomado por beso.
Azul desde un olimpo misterioso
como un cometa azul o una estrella
cometiendo el cráter que divide toda vida en partes.
Azul es el instante, la sorpresa,
la pequeñez de tu persona
consumiendo a grandes sorbos el liquido de la existencia.

Azul y mineral,
un reino, una princesa.
Azul y el mundo.
Mi niña azul.


Por haber encontrado el sueño anoche entre el sabor amargo de mis lágrimas y la dulzura de tu pelo de seda, que siempre me recuerda la maravilla de tener un hijo. Porque reniego hoy, mil veces... SIEMPRE de la estupidez de la mujer al jactarse de haberse liberado (ignorancia, egoísmo, destrucción)

Entre la tristeza de los infinitos momentos perdidos entre las dos por ser tu madre en este ahora y el asombro, aún mayor, de reconocer cómo me afecta tu vida en las fibras a cada momento...